De la ciudad II
Bianchi, Dora
La obra organiza el campo compositivo a partir de un sistema modular de placas verticales que fragmentan la superficie y proponen una lectura discontinua. Cada módulo funciona como unidad autónoma, pero el conjunto se articula por la reiteración de gestos incisivos y contrastes marcados entre negros profundos y reservas claras. La disposición escalonada genera un ritmo irregular que evita la simetría y activa desplazamientos visuales entre los distintos sectores.
Desde lo técnico, el grabado en hierro se evidencia en la aspereza de las texturas y en la calidad mordida de la línea, que refuerza una sensación de desgaste y densidad material. Los trazos diagonales y curvos se superponen creando campos de tensión que sugieren profundidad sin recurrir a la perspectiva tradicional. La monocromía acentúa la estructura rítmica y unifica la serie, mientras que la variación interna de cada placa introduce una dinámica urbana fragmentaria y pulsante.