ALTO VUELO, TIERRA PENETRADA
Pérez Celis
La composición se articula mediante una simetría axial sugerida por una línea de horizonte lumínica que divide el plano en dos registros en consonancia con el título de la obra. Un sistema de rombos y triángulos superpuestos genera una estructura geométrica de gran dinamismo, donde las formas parecen proyectarse desde un punto de fuga central hacia los márgenes. Esta retícula organiza la tensión entre la figuración -en la que se distingue un ave y un dragón- creando un equilibrio entre la levedad del vuelo y la densidad del suelo.
La obra destaca por el uso de gradientes de color y transparencias que otorgan una cualidad etérea a los planos geométricos. La paleta de colores profundos y saturados se ve interrumpida por focos de luz claros en el centro, que funcionan como el núcleo energético de la pieza. La superposición de capas permite que las formas se intercepten sin perder su identidad, logrando una síntesis visual donde la precisión de la geometría convive con la fluidez de la representación simbólica de la naturaleza.