Periodo:135 Reunion:14 Fecha:26/07/2017 HOMENAJE

SR. PRESIDENTE , (): Para un homenaje a la memoria de María Eva Duarte de Perón, con motivo de cumplirse sesenta y cinco años de su fallecimiento, tiene la palabra el señor diputado por San Juan.
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SR. , (): Señor presidente: venimos a rendir homenaje a una mujer como hubo pocas en la historia, no solo de nuestra República Argentina, sino del mundo. Hace sesenta y cinco años, un día como hoy en 1952, fallecía quien fuera un símbolo de las mujeres y de la sociedad argentina, especialmente de los más humildes. En este momento tenemos que recordar a quien en vida representara básicamente a las minorías excluidas del sistema, que privilegiaba los capitales especulativos. Era una persona sensible con los que menos tenían, en una época gobernada por quienes respetaban a rajatabla lo que hoy llamamos establishment, los más ricos y los más poderosos. Evita fue una mejor sensible, solidaria, con agallas y firmeza; una firmeza necesaria para plantarse frente a los poderosos y defender, como ella decía, a sus “grasitas”, como humildemente le gustaba llamarlos. Por eso, y en su homenaje, también quiero reivindicar a la “grasa militante”... (Aplausos.)..., como llamó, lamentablemente, un ex ministro de este gobierno, en forma peyorativa, a las mayorías marginadas, que Evita representaba y defendía. Su misión, objetivo y razón de vida fue ayudar y preocuparse por los más humildes, por quienes no podían acceder a lo mínimo indispensable para vivir y, sobre todo, por las madres, para que pudieran alimentar a sus hijos y hacerlos estudiar, y por los padres, que debían ser el sostén de la familia, para lo cual era necesario contar con un trabajo digno a fin de integrarse a una sociedad en la que Evita no quería excluidos. A ella no le tocaron tiempos fáciles. Su vida transitó entre la asistencia a los damnificados por las catástrofes. Aquí hago un paréntesis para contar una anécdota. A raíz de una desgracia que sufrió mi provincia el terremoto de 1944 el destino de Evita cambió porque su espíritu solidario la llevó a juntarse con el entonces coronel Juan Domingo Perón para organizar la ayuda a los damnificados de San Juan. Estoy seguro de que allí empezó otra historia para la Argentina, y también para ella. Evita, junto a su compañero de vida y de lucha, nuestro general Juan Domingo Perón, sin duda sentó las bases para lo que fue la gran transformación y una revolución que cambió para siempre la historia de nuestro país. No vamos permitir que desde ningún sector ni desde ningún gobierno se tienda a vulnerar los derechos que entonces se consiguieron, especialmente para los trabajadores y los sectores más postergados. Por supuesto que ese logro costó muchas vidas. Permítame, señor presidente, traer esa historia de lucha de Evita a estos días, en que ocurren algunas cosas curiosas. Quienes hoy tienen que gobernar hacen política negando la política; hacen política con la antipolítica, y me parece que eso nos lleva al autoritarismo. Precisamente, lo que no quiere la democracia es el autoritarismo; no quiere que por decreto se nombren jueces de la Corte Suprema de Justicia, como se hizo; no quiere que se viole la Constitución Nacional ni las leyes ni los reglamentos. Al homenajear a Evita venimos a reivindicar la política que, en definitiva, tiene que ser la actividad humana que encuentre solución a los problemas de la gente. No compartimos la política de poner a los amigos y a los compañeros del colegio secundario como miembros de un gabinete que después no se acuerda a quiénes representa ni las promesas hechas durante la campaña. (Aplausos.) Por ello considero oportuno venir a este recinto a rendir un sentido homenaje a quien diera su vida por la política, que precisamente tiene que ver con la justicia social, una de las banderas que, sin duda, Evita levantó y lo hizo bien alto, y que la llevó a inmolarse entregando su vida cuando apenas tenía 33 años. Pero es importante decir también que Evita despertó pasiones junto al peronismo y a las ideas que ella representaba. La historia dice que la revolución de 1955 no fue “Libertadora” sino “Fusiladora”, y además vino a cercenar derechos. En nombre de los abanderados de la honradez vino a descalificar todo lo que el peronismo había hecho en una década. Incluso, se prohibió expresar el nombre del general Perón, a quien había que decirle “tirano prófugo”. Fíjense qué cosa tan importante: cuando para derogar la Constitución de 1949 el pueblo argentino pudo votar –dentro de poco se van a cumplir sesenta años-, el 28 de julio de 1957, el mayor número de votos fue en blanco, que representaba precisamente a quienes en ese momento estaban proscriptos. (Aplausos.) Hago referencia a este episodio porque nadie puede sentirse dueño de la verdad. Nadie puede livianamente tomar una red nacional o un aparato de televisión para decir que es el dueño de la verdad. Las imputaciones que hoy tienen los funcionarios de este gobierno superan largamente las decenas, constituyendo –creo- un récord en cuanto a todo lo que ha habido, aunque ahora lo llaman “conflicto de intereses”. No puede ser que esto haga que ahora tomemos decisiones que violen la Constitución Nacional y el reglamento de esta Cámara. En nombre de la política y de los cientos y cientos de militantes, compañeros y compañeras, de los cientos y cientos de compañeros de otros partidos, de los correligionarios radicales, de los partidos de izquierda y de otros también, pero en nombre de la política, en este recinto, donde hay que hacer política y negar la politiquería, donde tenemos, en definitiva, que ponernos los pantalones largos para defender las instituciones y los poderes del Estado, en nombre de la institucionalidad, quiero rendir el más sentido homenaje a una de las más grandes mujeres de la historia del mundo, María Eva Duarte de Perón, a quien hoy evocamos en el 65° aniversario de su muerte. (Aplausos.)
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SR. PRESIDENTE , (): Tiene la palabra la señora diputada por San Luis.
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SRA. , (): Señor presidente: me siento muy honrada de adherir a este homenaje que la Honorable Cámara de Diputados está rindiendo a Evita en estos sesenta y cinco años que han pasado desde su muerte, a esta gran persona que tan bien nos representara a las mujeres de todo el país y que significó un punto de inicio para los lugares que íbamos a ocupar en el futuro todas las mujeres. Por supuesto que en la época en que a ella le tocó luchar era muy difícil la situación. Los sectores de la oposición fueron crueles hacia la tarea que ella realizaba. Y no les bastó con eso, sino que a lo largo de la historia, como no pudieron vencer la imagen de esa gran mujer luchadora y política, a quienes no podían aceptar, la empezaron a presentar desde un punto de vista místico, hablando de la “Evita santa”. Por supuesto que nosotros, los peronistas, así la consideramos y recordamos porque la queremos desde los afectos, e, incluso, la llamamos “Evita santa” y le damos ese halo místico. Pero no es el mismo sentido con que lo utiliza la historia opositora, que no quiere reconocer que, en realidad, esta mujer fue una gran estratega, una gran planificadora de toda la actividad social. Entendía de economía y conocía los riesgos que se venían para la República Argentina, como la historia lo ha demostrado. Consideramos que no debemos limitarnos a rendir los homenajes en los discursos, pues para los peronistas, la imitación de la tarea que ella inició debe constituir una práctica. En ese sentido, debo destacar que el plan político que tenemos en San Luis desde hace treinta años no hace más que poner en práctica lo que inició Evita, sobre todo en materia de justicia social. Imitando a Evita, por supuesto que para nosotros la prioridad está en los más vulnerables, en los humildes, lo que se ha demostrado en los planes que se han realizado. Me refiero a los planes de vivienda, de inclusión social, de inclusión digital, los que llevan a rango constitucional a las culturas originarias para dignificar a los habitantes de San Luis. Siempre se trabaja desde la periferia hacia el centro, y teniendo en cuenta los sectores más vulnerables. Me encantaría que esto se lleve adelante también a nivel nacional y de esa manera combatir la pobreza, no con discursos, sino con realidades. Este es el homenaje que desde el bloque Compromiso Federal rendimos a la compañera Evita en este día en el que recordamos su fallecimiento. (Aplausos.)
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SR. PRESIDENTE , (): Tiene la palabra la señora diputada por Río Negro.
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SRA. , (): Señor presidente: en primer lugar, quiero adherir a las palabras vertidas por el compañero José Luis Gioja. Mi intención no es solo rendir homenaje a la memoria de Eva Perón, sino traerla al presente y reivindicar su compromiso ardiente en la lucha de los trabajadores, los más humiles, que hoy se refleja en las calles, en las ollas populares y en los compañeros de PepsiCo que están en la puerta y no han podido ingresar. Ellos están reclamando por su fuente de trabajo, y algunos tienen la cara lastimada porque han sido agredidos y reprimidos en lugar de ser escuchados. La Evita que hoy nosotros queremos traer al presente es la que está junto a los trabajadores de la fruta despedidos en San Formerio, los de Cresta Roja, los de Atucha y los que no tienen una relación de dependencia, porque forman parte de la economía informal y se expresan en la calle haciendo ollas populares. Allí está Evita. Evita también está presente en la defensa de las conquistas obreras argentinas y, seguramente, lo estará cuando discutamos el famoso costo laboral que hoy se quiere imponer como un modo de avance sobre el derecho de los trabajadores. El concepto de la industria del juicio tiende a desvalorizar los derechos de los trabajadores que están reclamando frente a los tribunales. Evita también está cuando se defienden los derechos de las mujeres, aunque estén consagrados en las leyes. Si ellas se presentan a formular una denuncia no encuentran ante los jueces interlocutores válidos; tampoco tienen el presupuesto suficiente ante los organismos del Estado para poder llevar adelante su defensa frente a la violencia que todavía ejerce sobre ellas esta sociedad machista. Por los motivos expuestos, aprovechamos este día para decir que Evita está presente y volverá. Volverá y seremos millones. (Aplausos.)
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SR. PRESIDENTE , (): Tiene la palabra el señor diputado por Salta.
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SR. , (): Señor presidente: desde el bloque Justicialista quiero adherir al homenaje a la memoria de la compañera Eva Perón. Normalmente, durante el tiempo destinado al homenaje, se hace hincapié sobre el aporte y la tarea de Eva Perón a lo largo de la historia argentina en función de su lucha, su compromiso con los más vulnerables y lo que ha significado su pensamiento, fundamentalmente en el contenido de las gestiones del peronismo y del compromiso de sus dirigentes militantes a toda hora, a lo largo y ancho de la República Argentina. Lo concreto es que la figura de Eva Perón no tiene trascendencia solo en aquellos dirigentes que tienen repercusión en su trayectoria pública desde algunos sectores de la institucionalidad. La figura de Eva Perón ilumina hoy, e históricamente lo ha hecho, la trayectoria de cientos de miles de militantes que anónimamente trabajan todos los días desde una guardería infantil, un club, una biblioteca, un comedor o un ropero comunitario y que están al lado de los más vulnerables, militando desde lo social. Muchas veces esto se da independientemente de la afiliación o de los sectores partidarios. En este sentido, si de algo sirve hoy, 65 años después de su muerte, hacer un análisis de cuáles eran los postulados de Eva Perón y cómo nos encontramos en la Argentina, debemos tener en cuenta que su prioridad fue plantear una lucha contra la desigualdad y la exclusión. En este sentido, si tenemos en cuenta el criterio de justicia social, hoy nos encontramos con un país que tiene un tercio de su población bajo la línea de pobreza. Si tenemos en cuenta el criterio de la igualdad de los derechos de la mujer, vemos una sociedad que lucha por Ni Una Menos contra el femicidio. Si tenemos en cuenta el criterio que tenía Eva Perón con respecto a las obras al servicio de la comunidad, muchas veces nos encontramos luchando en contra de privilegiar a sectores del poder, quienes se creen que no tienen ningún tipo de responsabilidad o compromiso frente a la cuestión social. En este punto es donde desde la política debemos hacer una clara autocrítica. Considero que tenemos que ser capaces de encontrar el rumbo entre todos los argentinos para que se vuelvan a colocar como prioritarios los valores de Eva Perón. Claramente, 65 años después de la muerte de Eva Perón tener que hablar de un tercio de los argentinos bajo la línea de pobreza no es buen homenaje. Esto es lo que, de una vez por todas, debe iluminar el camino de todos los argentinos. Sabemos que entre nosotros tenemos muchas diferencias en la manera de ver la política, pero también debemos ser conscientes de que la sociedad tiene que ser capaz de coincidir, al menos, en que debe luchar contra la pobreza. Este es el motivo por el cual nuestro bloque quiso rendir homenaje a la compañera Eva Perón. (Aplausos.)
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SR. PRESIDENTE , (): Tiene la palabra la señora diputada por Buenos Aires.
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SRA. , (): Señor presidente: quiero utilizar unos minutos para repudiar lo que está sucediendo en el exterior del Congreso. Supongo que todos ustedes tuvieron que ingresar por la calle Combate de los Pozos debido a que hubo un inusitado operativo policial que impedía que los trabajadores de PepsiCo, que se venían manifestando pacíficamente…
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SR. PRESIDENTE , (): Señora diputada: estamos en el marco del homenaje a Eva Perón. Luego puede solicitar la palabra para referirse a ese tema.
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SRA. , (): Entonces, repudio este inusitado operativo y llamo a que esta Cámara también lo haga. Además, solicito que se investigue quién ha dado la orden de esa represión.
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SR. PRESIDENTE , (): Señora diputada: estamos haciendo un homenaje a la memoria de Eva Perón.
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SRA. , (): Si esta es la casa del pueblo, ¿por qué no se permite que en este momento ingresen trabajadores...
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SR. PRESIDENTE , (): Señora diputada: luego le doy la palabra para referirse a ese tema. Ahora estamos en el término destinado a rendir homenaje a la memoria de Eva Perón. Tiene la palabra el señor diputado por Buenos Aires.
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SR. , (): Señor presidente: en primer lugar, quiero decir que voy a rendir este homenaje desde mi identidad peronista, pero fundamentalmente desde el corazón, porque estoy hablando de la abanderada de los humildes, de la expresión de los “grasitas”, de quien representaba a los desposeídos de nuestra tierra y de la mujer –lo digo sin ninguna duda- más trascendente de la historia política argentina del siglo XX. ¿Por qué tenemos que homenajear a Evita? Lo debemos hacer porque ella fue quien nos indicó el camino a seguir para reivindicar socialmente a un pueblo que vivía sometido a los rigores de los sectores del privilegio. También es cierto que Evita fue posible en un contexto político e institucional que tenía como conductor al general Perón. Ella fue la primera militante de esa causa popular y nacional, por la que entregó girones de su vida desde la Fundación Eva Perón, para que desde la ayuda social el Estado avanzara hacia la justicia social. Esto fue posible en los dos primeros gobiernos del general Perón, cuando la renta nacional se distribuía en partes iguales entre los trabajadores y empresarios. Suele decirse que no hay cosas nuevas bajo el sol. Evita falleció y nadie puede negar que entregó su vida por los sectores más vulnerables. Hoy se habla de la grieta; en aquel entonces, de las antinomias. Digo esto porque mientras millones de argentinos lloraban la muerte de la llama de la revolución peronista, no faltaron los representantes de los sectores del privilegio y los profetas del odio que escribieron en las paredes: “¡Viva el cáncer!”. No conformes con eso, después de la revolución fusiladora de 1955, profanaron su tumba. La historiografía liberal trató de ocultar la influencia que Evita ejerció en la sociedad argentina, y no solo para dignificar a la mujer; valga como ejemplo la sanción de la ley de voto femenino. Cuando era joven uno de nuestros cantos señalaba que si Evita viviera, reivindicaría las legítimas demandas de los jubilados. Hoy estaría junto a los trabajadores despedidos y lucharía para que la capacidad adquisitiva del salario diera satisfacción a las necesidades básicas de nuestro pueblo. (Aplausos.) El diputado que rindió su homenaje en representación del bloque Justicialista, en mi opinión, hizo una descripción acertada de lo que ocurrió en las últimas décadas. Por ello quiero finalizar mi homenaje haciendo una autocrítica, porque no estamos cumpliendo con el legado histórico de María Eva Duarte de Perón. También deseo señalar en esta Cámara, que representa al pueblo de la Nación Argentina, que levantaremos tu nombre, compañera Evita, y lo llevaremos como bandera a la victoria. (Aplausos.)
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SR. PRESIDENTE , (): Tiene la palabra el señor diputado por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
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SR. , (): Señor presidente: después de los elocuentes discursos que han descripto la personalidad de Eva Perón y el papel que ella cumplió en nuestra historia, es muy difícil agregar algo más. Por ello, simplemente, voy a realizar alguna reflexión a modo de nota a pie de página. De Eva Perón podemos decir lo que alguna vez se señaló del Cid Campeador: ningún elogio iguala la gloria de su solo nombre. Su nombre es sinónimo de lucha, compromiso, dignidad y sacrifico por los trabajadores. Por ello, el mero hecho de mencionarlo es el más alto elogio que le podemos brindar. Evita tuvo muchos nombres: nació con el de Eva Duarte; en su vida política se la conoció como Eva Perón o Eva Duarte de Perón; luego se convirtió en Evita en el corazón de los trabajadores argentinos, de las personas de buena voluntad, de las que tenían sensibilidad social y en el de quienes luchaban o eran perseguidos, como bien señalaron hoy los diputados Gioja y Alonso. Pero el último de sus grandes nombres fue el de abanderada de los humildes, porque instauró como principio expreso la lucha milenaria por la justicia y por los humildes, que viene de los tiempos de Cristo. Así fijó el principio que indica que donde hay una necesidad existe un derecho; es decir que donde hay necesidad de trabajo, comida, salud y vivienda hay derecho a exigirlo y el Estado tiene la obligación de atenderlas. En aquella época no existían los pactos de derechos humanos; ella fue su precursora y hoy figuran en nuestra Constitución. Frente a los próceres y las mujeres de nuestra historia no debemos preguntarnos qué cosas dijeron, sino lo que hoy pueden significar como causa y bandera de lucha. Por otra parte, me quiero referir a la curiosa coincidencia que implica para la lucha de Evita el 26 de julio, que es la fecha de su fallecimiento. En esa misma fecha se produjo un acontecimiento histórico en la lucha de los argentinos por traer la democracia a nuestro país. Me refiero al 26 de julio de 1890, cuando con la misma sensibilidad social el pueblo salió a la calle con las armas para tratar de mejorar la situación de nuestro país. ¡Qué curioso! Se trata de dos 26 de julio. En el primero se dio inicio a la lucha de la causa contra el régimen; el segundo refleja la lucha de Evita y del movimiento social por los más humildes, que continuó –como solemos decir- la línea de Rosas, Yrigoyen y Perón. Debemos preguntarnos qué significa hoy el ejemplo de Evita, porque de esa forma sabremos qué hacer frente a la situación por la que están atravesando los trabajadores de PepsiCo, los desocupados y los necesitados. Por eso quería sumar mis palabras a este homenaje. (Aplausos.)
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SR. PRESIDENTE , (): Tiene la palabra la señora diputada por Santa Fe.
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SRA. , (): Señor presidente: como socialista y como mujer no puedo dejar de rendir mi homenaje y expresar mi reconocimiento a una figura política que ha sido protagonista de uno de los proyectos nacionales y populares que marcaron la historia de la Argentina. Desde este bloque queremos reivindicar en Eva Perón a la persona que visibilizó a los humildes y les dio derechos, y a quien impulsó y luchó por los derechos políticos de las mujeres. De modo que, como mujeres de la política, nuestro homenaje también es reconocer la deuda histórica que tenemos con esos principios que ella trabajó y con esa parte de la población y de la sociedad que puso en evidencia, deuda que aún sigue pendiente después de 65 años de su desaparición física. Por lo tanto, en ese reconocimiento, seguimos reclamando por los derechos de los más humildes, que a lo largo de momentos históricos pudieron avanzar en sus derechos. Como recién decía un diputado preopinante, pudimos llegar a un reparto de la renta entre trabajo y capital que se acercó mucho a los ideales de Eva Perón, pero desde hace décadas esa parte de la sociedad la ha perdido. En este homenaje a Eva Perón manifestamos nuestro compromiso de seguir trabajando por esos derechos que ella representó, tanto de las mujeres como de los trabajadores. (Aplausos.)
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SR. PRESIDENTE , (): Tiene la palabra el señor diputado por Tucumán.
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SR. , (): Señor presidente: como vengo de una familia peronista, siento orgullo al homenajear los valores que Evita representaba, relacionados con la movilidad social, los derechos sociales en general, la igualdad de género y tantos otros valores esenciales para nuestra sociedad. Aún recuerdo las historias que narraba mi abuelo, que fue diputado provincial peronista. Contaba las historias de su Villa Chicligasta natal y cómo Evita había ayudado a mucha gente del interior de la provincia de Tucumán para, justamente, generar la movilidad social y otros conceptos básicos. También recuerdo las historias que contaba mi padre, que fue un preso político en la época del proceso militar. Él también contaba cómo Evita había contribuido para generar, justamente, esos valores esenciales de movilidad social, derechos sociales e igualdad de género. Sin embargo, creo que hoy Evita sentiría tristeza por lo que en los últimos diez o veinte años viene sucediendo en la Argentina, donde llegamos a la triste cifra de más del 30 por ciento de pobres. Esa pobreza y esa desigualdad se han incrementado durante el kirchnerismo. Pero lo peor de todo es que muchos trabajadores perdieron su dignidad. De alguna u otra manera, Evita representaba esperanza. Desafortunadamente, durante el kirchnerismo esa esperanza y esa dignidad se han perdido. Hoy lo vemos en nuestros jóvenes, que no guardan esperanzas y que no encuentran oportunidades ni los valores esenciales de los que hablaba Evita. Más allá del contexto adverso que nos dejó el kirchnerismo, no dudo de que hoy los valores que representaba Evita son indiscutibles; me refiero a la movilidad social ascendente, la igualdad de oportunidades, los derechos sociales, la igualdad de género y tantos valores esenciales que de alguna u otra forma el mundo actual reconoce. Por todo esto, quería participar de este homenaje a Evita y destacar lo que hoy por hoy ella representa en la Argentina y en el mundo. (Aplausos.)
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SR. PRESIDENTE , (): Tiene la palabra el señor diputado por Córdoba.
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SR. , (): Señor presidente: desde el bloque Brigadier General Juan Bautista Bustos, junto con el diputado Bernabey, queremos adherir, en este día tan especial, a este homenaje a Evita, la abanderada de los humildes. Muchos jóvenes que hoy tienen entre 20 y 30 años –como es mi caso se preguntan cómo sigue aún vigente esa figura, ese fuego en el corazón. Lo que pasa es que cuando uno siembra en el corazón, esa cosecha dura para toda la vida. Evita sigue presente en su obra, con el ejemplo y con esa visión que nos dejó como aprendizaje a toda la política, que trascendió los límites de nuestra frontera, ya que hubo un reconocimiento mundial. Evita nos dejó esa visión humana y social, es decir, esa visión de que la política debe ser profundamente humanista. Nos enseñó a quiénes hay que poner en el centro de la escena y para qué sirve el Estado: no para otorgar un subsidio o llegar de cualquiera manera, sino para la dignificación del trabajo. Por eso también es imposible recordar a Evita sin su mayor fuente de amor, que fue el general Perón, y esa unidad en la concepción y en la acción que llevaron adelante para que hoy el peronismo siga teniendo, después de 70 años, la vigencia que tiene en nuestro país. Por último, quiero dejar una reflexión que me parece que tiene que ver con el tema de hoy: cómo podemos empezar a convertir ese ejemplo en una acción concreta. Como todos sabemos, Evita empoderó al “cabecita negra”, a ese migrante interno que venía del interior profundo de nuestro país a buscar trabajo en el puerto. Así se empezó a generar ese gran conurbano de migrantes internos. Hoy sigue sucediendo lo mismo en esos nuevos conurbanos del interior, ya no en el puerto, sino en ciudades como Córdoba, Rosario, Mendoza o Tucumán. Me refiero a esa economía informal, social o popular que se genera con ese trabajador que no está reconocido, donde hay que llevar institucionalidad. Allí debe estar presente el Estado para reconocer que ahí también hay trabajadores y todos puedan estar incluidos, para que todos puedan ser trabajadores de una Nación que siga creciendo fuerte y pujante. Ese es el mejor homenaje que podemos hacer hoy a la compañera Evita.
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SR. PRESIDENTE , (): Con las palabras vertidas por los señores diputados, queda rendido el homenaje de la Honorable Cámara a la memoria de María Eva Duarte de Perón.
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