Período:123 Reunion:45 Fecha:23/02/2006 EXPRESIÓN DE REPUDIO AL DECRETO 4.161/56


SR. PRESIDENTE(BALESTRINI) Para referirse al decreto 4.161 del 5 de marzo de 1956, tiene la palabra el señor diputado por Formosa.


SR. ROQUEL, RODOLFO (FORMOSA): Señor presidente: el 5 de marzo se cumple medio siglo del dictado de un instrumento jurídico -si así puede llamarse- que definió uno de los más graves enfrentamientos entre argentinos en la historia contemporánea. Me refiero al decreto 4.161, que prohibía en todo el territorio de la Nación la utilización, con fines de afirmación ideológica peronista, de obras artísticas, signos y expresiones que pretendían revestir tal carácter o que pudieran ser tenidos por alguien como tales, pertenecientes o empleados por los individuos representativos u organismos del peronismo.
Es decir, no se trataba solamente de usar un símbolo peronista; si se usaba cualquier otro símbolo que alguien pudiera creer que era peronista se incurría en la conducta prohibida por este decreto ley, que no leeré porque todos ustedes lo conocen.
Lo interesante radica en las penas que establecía: prisión de treinta días a seis años y multas de quinientos a un millón de pesos moneda nacional de esa época, con inhabilitación absoluta por doble tiempo de la condena para desempeñarse como funcionario público y dirigente político o gremial.
Cuando la infracción fuera imputable a una persona colectiva, la condena podía llevar como pena accesoria la disolución. Para los penalistas acá hay un interesante precedente de la responsabilidad penal de las personas de existencia ideal.
No quiero recordar esta norma para evitar abrir viejas heridas y reavivar enfrentamientos afortunadamente superados. En este momento vivimos en democracia y la semana que viene iniciaremos un nuevo período parlamentario en cuya Asamblea Legislativa contaremos con la presencia del señor presidente de la República, quien informará sobre el estado de la Nación, como viene haciéndose desde hace muchos años ininterrumpidamente. Evidentemente, esto demuestra la vitalidad de nuestra democracia con sus aciertos y errores, porque régimen político perfecto sólo existe en la isla de la utopía.
No quiero reavivar heridas, todo lo contrario. Como decía Cicerón, la historia es embajadora de la antigüedad, veraz testigo de los tiempos y maestra de la vida, nuntia vestutatis, vero testis temporum, magistra vitae. Tenemos que aprovechar las enseñanzas de la historia para que nunca más los argentinos nos dividamos en réprobos y elegidos.
No puedo dejar de rendir homenaje a quienes se opusieron a este decreto, a quienes no lo cumplieron, a quienes estuvieron dispuestos a enfrentar las persecuciones que ello implicaba. Estoy hablando de la mayoría peronista, por ello la llamamos resistencia peronista; también hubo radicales, conservadores populares, nacionalistas y socialistas de izquierda nacional. En las hojas de la resistencia peronista que cambiaban de nombre frecuentemente porque aparecían y las clausuraban -como "Palabra prohibida", "Tres banderas", "De todos"-, y en otras publicaciones de diferentes corrientes políticas, como "Lucha obrera" y "Resistencia popular", se esgrimía en alto la idea de la unión entre todos los argentinos y el derecho de los ciudadanos a expresarse con libertad.
Entonces, rindo homenaje a esos hombres que se arriesgaron y sufrieron prisión, exilio y torturas; a los que perdieron la vida fusilados o masacrados, porque su esfuerzo es el que nos permite vivir en esta democracia que hoy tenemos y comprender entre todos, como dijo un señor diputado y amigo en el día de ayer, que para un argentino no hay nada mejor que otro argentino.
Quienes cayeron en la lucha de la resistencia -utilizando las palabras de un poeta español- no quisieron servir a otra bandera y no supieron morir de otra manera. Nuestra presencia en la Cámara es la prueba irrefutable de la verdad que afirmó Luis Veuillot: "No nos mata el enemigo. Él nos siembra." (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(BALESTRINI) Tiene la palabra el señor diputado por Buenos Aires.


SR. MACALUSE, EDUARDO GABRIEL (BUENOS AIRES): Señor presidente: quiero adherir a los dos recordatorios. El primero dio continuidad a una de las etapas más felices que tuvo nuestro pueblo. En realidad, se trata de la continuidad de la etapa que inaugurara Hipólito Yrigoyen.
El segundo se vincula con una de las etapas más negras que atravesó nuestro país, como el golpe militar que derivó en la dictadura -también continuidad de la de 1930-, pero que ha tenido la singularidad de haber forjado una de las escuelas más potentes de militancia política y social, como fue la resistencia.
De lo expuesto surge la adhesión de nuestro bloque.


SR. PRESIDENTE(BALESTRINI) Tiene la palabra el señor diputado por San Luis.


SR. LUSQUIÑOS, LUIS BERNANDO (SAN LUIS): Señor presidente: quiero adherir tanto al repudio como al homenaje que formularan el señor diputado por Formosa y la señora diputada Artola.
Creo que el mejor homenaje que podemos rendir desde el interbloque Provincias Unidas consiste en ratificar nuestro compromiso militante y peronista en el sentido de que mientras exista un desposeído y un humilde en la República Argentina, el peronismo seguirá luchando por una patria grande y feliz. (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(BALESTRINI) Tiene la palabra el señor diputado por Buenos Aires.


SR. DIAZ BANCALARI, JOSE MARIA (BUENOS AIRES): Señor presidente: alguna vez alguien inició su alocución diciendo: "Como decíamos ayer...". La política es la noble tarea de transformar la realidad con métodos pacíficos.
La política bien intencionada es la representación de la sociedad en todos sus estamentos y en defensa de sus intereses. La política debe aprender de la historia y de los ejemplos para alegría y para dolor, porque si no, sería en vano. Como nos enseñaba Jauretche, algunos hacen una política de la historia y escriben la historia que ellos quieren.
Hay una verdadera historia. Scalabrini Ortiz hablaba del subsuelo de la patria sublevada, mientas que Mallea mencionaba la patria invisible. Un 24 de febrero de 1946 demostró que no había poder ni fuerza capaz de impedir que un pueblo lograra construir su destino, conducido por quien en ese momento encarnaba las utopías y las esperanzas del pueblo.
Fueron diez años de gobierno que, como dicen algunos eslóganes, representaron años felices: los tiempos del peronismo, cuando estaba Juan Perón y vivía Eva Perón. En esos diez años se inculcó la posibilidad de construir una Argentina distinta, con distribución equitativa de la riqueza y con nuestras tres banderas: soberanía política, independencia económica y justicia social.
Fueron diez años de rescate de la dignidad del pueblo. Los hombres del interior saben, al igual que nosotros -según nos contaban nuestros mayores-, que conocieron el calzado con Perón, que conocieron los colchones con Perón y algunas mujeres, ya mayores, conocieron los vestidos con Perón; en definitiva, conocieron la dignidad. Pero mientras muchos trabajaban en la recuperación de la dignidad de ese pueblo dándole -no regalándole- lo que nunca debió haber perdido, otros trabajaban con el odio y el rencor, porque nunca le perdonaron al peronismo haber llevado a las mayorías populares al gobierno.
La Unión Democrática que se creó para competir contra el peronismo en 1946, fue la misma que se constituyó inmediatamente en el golpe del 16 de septiembre de 1955. También fue la que en 1956 dijo que se había acabado la leche de la clemencia, convalidando los fusilamientos y, como si fuera poco, esta vergüenza de la historia argentina que fue el decreto 4.161. Hizo bien el compañero Roquel en no leer ese decreto, porque no hay que darle más difusión. No sea cosa que a alguien se le ocurra aprender de él.
Cuando ayer dije que tuve que escuchar algunas voces que no quisiera volver a oír, es porque a través de ellas se descalifica a las representaciones populares, y algunos repiten eso alegremente como si ellas formaran parte de la política. Las críticas que se hacen son hacia la política y no hacia el oficialismo; critican a toda la política que no es servil a los intereses de los poderosos, a la que construye una Argentina distinta y a la que nos permite recuperar los derechos de todos los argentinos. Esta es la política a la que critican y aunque parezca mentira, hoy volvemos a escuchar esas voces.
Por eso es bueno que recordemos. La historia es experiencia y la experiencia es sabiduría, que es la que nos tiene que llevar a todos a dejar de lado las cuestiones mezquinas, electoralistas y sectoriales, para ponernos a pensar en grande.
El Perón que ganó en 1946 lanzó aquel eslogan que decía: "No me lloren. Crezcan". Así debemos crecer todos los argentinos, para defender -como lo haremos a renglón seguido- la soberanía de nuestra Nación y nuestros recursos naturales contra la polución ambiental. (Aplausos.) Nos tenemos que defender de las actitudes que nos hacen olvidar que alguna vez formamos parte de una integridad. Hoy parece que el pueblo hermano del Uruguay se ha olvidado de eso. Pareciera ser que aquella unidad que pretendía y rescataba Artigas y nuestro padre del federalismo, Dorrego, quiere ser dejada de lado porque a algunos les interesa económicamente venir a contaminar nuestro río Uruguay.
Estoy seguro de que nuestros hermanos entrerrianos que hoy están aquí nos van a volver a acompañar cuando se presente otra causa de la misma naturaleza en cualquier otro lado. (Aplausos.)
Ojalá haya muchos 24 de febrero de 1946 en la Argentina. Se los dice un hombre que pertenece a una generación que tuvo que ver varias veces frustrada la ilusión de la permanencia de la democracia.
Cuando ayer escuchaba hablar a Carlitos Dellepiane me acordaba de cuando empezamos como intendentes en 1983 y de las dudas que teníamos acerca de la duración del nuevo período. La recuperación institucional constituía un sueño para nosotros, aun cuando habíamos perdido las elecciones generales. Éramos dos de los veintinueve intendentes peronistas de la provincia de Buenos Aires que nos preguntábamos cuánto duraría todo eso. Hubo atisbos de que se podían llegar a producir hechos realmente nocivos para la democracia.
Hoy entre todos debemos consolidar la democracia y todo nos debe servir de ejemplo, de enseñanza y de aprendizaje, porque no se trata de imaginaciones. En sus últimos impulsos, sabiendo que se moría, Eva Perón nos decía un 1° de mayo de 1952 que debíamos tener cuidado porque no se trataba de inventos. Nos decía que existen pero que están agazapados a la espera de defecciones, que siempre aparecen.
Con total satisfacción esta Cámara de Diputados rinde homenaje al triunfo del 24 de febrero de 1946 y repudia -como va a hacer siempre- actos de semejante calaña y dimensión, como fue la redacción, imposición y ejecución del decreto 4.161/56. (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(BALESTRINI) Con las palabras vertidas por los señores diputados queda rendido el homenaje de esta Honorable Cámara al triunfo del 24 de febrero de 1946 y expresada la manifestación de repudio al decreto 4.161/56.



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